El Ejército de Siria rechazó hoy haber lanzado un ataque con gas cloro en un barrio de la norteña ciudad de Alepo, que habría dejado al menos un muerto y unos 100 intoxicados, incluidos decenas de niños, como denunciaron médicos y activistas.

“No tenemos y no usaremos en ningún punto este tipo de arma”, dijo una fuente militar siria, que consideró la acusación un intento de los rebeldes de desviar la atención de sus derrotas.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) denunció que las fuerzas gubernamentales sirias lanzaron la víspera un ataque con gas cloro contra un barrio controlado por la oposición en Alepo, el cual provocó síntomas de asfixia a unas 70 personas.

Sin embargo, la Sociedad Estadunidense de Medicina Siria (SAMS), que apoya a uno de los tres hospitales de Alepo, aseguró que una persona murió y más de 100, entre ellas decenas de niños, fueron ingresadas en el nosocomio después del devastador bombardeo en el barrio de Sukari.

El director del Organismo Forense de Alepo Libre, Mohamed Kahil, indicó que helicópteros militares, cuyo origen no precisó, arrojaron barriles de explosivos con gas cloro contra ese distrito, controlado por los rebeldes, alrededor de las 14:00 hora locales (11:00 GMT).

Asimismo, afirmó que el número de personas afectadas por asfixia es superior al centenar, “ya que en un hospital fueron ingresadas 80 y en otro 50”.

La Defensa Civil Siria, un grupo de rescatistas conocidos como “cascos blancos” y que opera en las zonas bajo control rebelde, también denunció que helicópteros gubernamentales lanzaron barriles bomba con gas cloro contra el barrio de Alepo.

Activistas sirios difundieron en Twitter fotografías de algunas de las personas afectadas por el ataque, incluso en las instantáneas se aprecia a pacientes siendo atendidos en un centro sanitario con mascarillas de oxígeno.

De acuerdo con un informe de expertos de las Naciones Unidas entregado en agosto pasado al Consejo de Seguridad, el régimen del presidente sirio, Bashar al Assad, así como los yihadistas del Estado Islámico (EI) han utilizado armas químicas en Siria desde 2013.

Ese año el régimen sirio aceptó la destrucción de su arsenal químico tras varios supuestos ataques, una eliminación que se llevó a cabo con base en una resolución aprobada por el propio Consejo de Seguridad de la ONU, que establecía la posibilidad de imponer castigos en caso de incumplimiento.

Una investigación de las Naciones Unidas y la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) determinó que las fuerzas gubernamentales eran responsables de dos ataques tóxicos en 2014 y 2015 en los que se usó gas de cloro.